La seguridad privada a menudo se rodea de falsas creencias. Hoy desmentimos tres de los mitos más comunes para que conozcas la realidad del sector
La seguridad privada forma parte de nuestro día a día: vigilantes en centros comerciales, escoltas personales, guardas rurales o equipos en eventos y ferias. Sin embargo, el sector aún se enfrenta a ideas equivocadas que no reflejan la realidad.
En Marcius Seguridad queremos aclarar tres de los mitos más extendidos y explicar cómo trabajamos realmente los profesionales acreditados.
Mito 1: “Los vigilantes no están realmente formados”
Nada más lejos de la realidad. Para trabajar en seguridad privada es obligatorio contar con la TIP (Tarjeta de Identificación Profesional), emitida por el Ministerio del Interior, que solo se obtiene tras superar cursos homologados, pruebas físicas y exámenes oficiales.
Además, muchos profesionales cuentan con habilitación especial, como la licencia de armas, que exige formación y controles periódicos.
👉 En Marcius Seguridad apostamos siempre por personal acreditado y en constante preparación.
Mito 2: “La seguridad privada solo sirve para vigilar puertas”
Reducir la labor de la seguridad privada a estar en una entrada es un error. Los vigilantes y escoltas realizan tareas como:
- Control de accesos y supervisión de instalaciones.
- Vigilancia activa en rondas y patrullajes.
- Custodia y transporte de objetos de valor.
- Protección personal en situaciones de riesgo.
- Coordinación con fuerzas de seguridad oficiales.
La seguridad privada es un complemento esencial de la seguridad pública y actúa de forma preventiva para evitar incidentes.
Mito 3: “Cualquiera puede ser vigilante o escolta”
No es así. Para trabajar en seguridad privada se deben cumplir requisitos estrictos: carecer de antecedentes, superar exámenes médicos, aprobar pruebas de aptitud física y formarse en normativa, intervención y protocolos de actuación.
Además, un buen profesional debe contar con habilidades como la discreción, la capacidad de anticipación y la gestión de situaciones de estrés.
En Marcius Seguridad sabemos que estas cualidades marcan la diferencia entre un servicio común y una protección de calidad.